pararte · respirarte · escucharte

Hola,
Si has llegado hasta aquí, quizá estés atravesando un momento en el que algo no termina de estar bien. Puede que sepas perfectamente qué ocurre o puede que solo tengas esa sensación difícil de explicar de que algo no encaja.
Vivimos deprisa. Rodeadas de ruido, exigencias y expectativas sobre lo que deberíamos hacer, tener e incluso sentir. Aprendemos a cumplir, producir, cuidar, resolver y seguir adelante. Y entre tanto hacer, no siempre es fácil encontrar el espacio necesario para escucharnos.
A veces ese ruido se manifiesta como insatisfacción, cansancio, ansiedad, dificultad para descansar o una cabeza que no deja de dar vueltas. Otras veces es simplemente una pregunta que empieza a hacerse presente: ¿qué necesito yo?
La filosofía del yoga lleva miles de años haciéndose una pregunta que sigue siendo profundamente actual: ¿por qué sufrimos?
Una de las respuestas que me ofrece el yoga tiene que ver con la manera en que me percibo y me relaciono con lo que me ocurre. Sufro cuando me identifico con mis pensamientos, con mis emociones, con lo que hago, con los papeles que desempeño o con todo aquello que creo que debería ser.
Tengo pensamientos, pero no soy mis pensamientos. Siento miedo, tristeza, alegría o enfado, pero mis emociones tampoco me definen. Soy madre, pareja, profesional, amiga… pero tampoco soy únicamente ninguno de esos papeles.
Comprenderlo intelectualmente es relativamente fácil. Vivirlo es otra cosa.
Yo no tengo una respuesta sobre quién eres, qué necesitas o qué deberías hacer con tu vida. Y desconfío bastante de quien dice tenerla.
Lo que sí puedo hacer es acompañarte y ofrecerte un espacio en el que puedas escucharte con más claridad. Pararte. Respirarte. Observar tus pensamientos y aprender a elegir qué quieres hacer con ellos. Reconocer lo que sientes y escuchar lo que expresa tu cuerpo. Mirarlo todo con menos juicio y más honestidad.
Para mí, el acompañamiento tiene que ser compasivo.
Y eso no significa decirte que todo está bien. Significa poder mirar lo que hay con cariño y aceptación, pero también con responsabilidad: reconocer dónde estás y decidir qué quieres hacer desde ahí.


No necesitas tener claro qué te pasa ni saber exactamente qué quieres cambiar para empezar.
Quizá hay algo en tu vida que no termina de encajar. Quizá llevas demasiado tiempo dando vueltas a los mismos pensamientos. O quizá sabes perfectamente lo que quieres, pero te cuesta pasar de la intención a la acción.
En las sesiones partimos de donde estás y de lo que necesitas en ese momento. A través de la conversación, las preguntas y diferentes prácticas, iremos observando lo que piensas, lo que sientes y cómo estás actuando, para que puedas comprender mejor qué está ocurriendo y decidir tus siguientes pasos.
Porque comprender es importante, pero a veces solo hay que sentir.
Si quieres más información ponte en contacto conmigo y vemos juntas tu caso .
Puedes llamarme (626 694 100), escribirme un mail (hola@anamarkez.es) o rellenar el siguiente formulario: